var _gaq = _gaq || []; _gaq.push(['_setAccount', 'UA-1756651-1']); _gaq.push(['_trackPageview']); (function() { var ga = document.createElement('script'); ga.type = 'text/javascript'; ga.async = true; ga.src = ('https:' == document.location.protocol ? 'https://ssl' : 'http://www') + '.google-analytics.com/ga.js'; var s = document.getElementsByTagName('script')[0]; s.parentNode.insertBefore(ga, s); })();
Google

lunes, 4 de junio de 2012

La espiral positiva del administrativo.


Seguro que muchos de vosotros habéis oído alguna vez lo mal que están la cosas para encontrar trabajo en los tiempos que corren, lo digo en tono irónico, por supuesto. Una vez dentro puedes encontrarte enmarañado en una pila de papeles, como se nos expone en el post de pymesyautonomos.com. Es el llamado síndrome del "administrativo quemado", es decir, aquella persona que no disfruta haciendo las tareas que desempeña, bien por que le vienen grandes en términos cuantitativos y/o cualitativos; o bien por el caso opuesto, considera que sus puesto/responsabilidades actuales infravaloran su capacidades. Ante esta tesitura solo nos quedan tres caminos que tomar (abandonar, pero solo las ratas y los cobardes salen corriendo los primeros cuando un barco se hunde), quejarnos de lo mal que está nuestro barco y la cantidad de grietas que tiene (de vez en cuando no viene mal, no vaya a ser que el capitán o el resto de la tripulación no se hayan percatado del estado de la nave por estar, tal vez, embriagados), o por último, arrimar el hombro y seguir mejorando (se aprende mucho más en las tempestades que en un mar en calma), como apunta Juan Roig, presidente de Mercadona, en su entrevista para Expansión.



Sí os mantenéis hambrientos, mejorando vuestro perfil y habilidades en vuestro tiempo de ocio, y dando el callo en el trabajo, tarde o temprano (para mí que va a ser tarde, lo siento), os encontraréis navegando, o quizás comandando, un admirable velero.

Compartir