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martes, 7 de agosto de 2012

¿Cómo elegir un master? (III) La entidad formadora.

El tercer post de la serie ¿Cómo elegir un master? está dedicado a seleccionar la entidad formadora en la cual queremos realizar nuestro máster. Como apreciamos en el I post de la serie, ésta no es una cuestión baladí, ya no pensando tan solo en las tarifas que nos ofrezcan el amplio abanico de las entidades que oferten el master sobre la temática que queremos estudiar en particular, sino que también resultará relevante la propia localización geográfica de la entidad en caso de optar por un master presencial.


Vamos a meternos en harina y a mojarnos en los siguientes puntos, pero como hemos hecho y rogado a lo largo de todo el serial, os animamos a comentar los post en caso de que tengáis discrepancias, o en caso de que queráis aportar vuestro granito de arena.


  • Localización: como hemos apuntado en la introducción del post, la localización geográfica es relevante, no solo por el hecho de tenerlo en cuenta a la hora de realizar una planificación financiera, en caso de optar por hacer una formación presencial fuera de nuestra ciudad, dado que tendremos que asumir unos costes de alojamiento y manutención; también la localización puede aportar un valor añadido a nuestro CV (irse a estudiar fuera de tu entorno conocido denota que estás dispuesto a asumir riesgos, capacidad de independencia...etc.). Podríamos haber apuntado el aspecto de realizar un master fuera de España para mejorar en idiomas, pero en España existen master completamente en inglés, que intentan que este factor no se torne en diferencial.
  • Precio/tarificación: cualquiera que haya buceado en Internet, sabe que, al amplio abanico de ofertas del masters, le viene aparejada un amplio abanico de precios; la cuestión a responder parece sencilla ¿Qué cantidad de dinero estamos dispuestos a aportar por la formación que vamos a recibir? La respuesta podría ser igualmente sencilla [Financiación propia + financiación ajena = precio del master - becas/ayudas]. Tranquilos, no vamos a dejaros con la respuesta simple; el error está en la pregunta, que debería de ser: ¿Qué cantidad de dinero, con mis habilidades actuales y la formación que voy a recibir, voy a ser capaz de rentabilizar en X años? Formulando de esta manera la pregunta, podemos realizar un análisis DAFO a nosotros mismos, ver qué nuevas habilidades vamos a adquirir con nuestra formación, y observar como valora el mercado actual y potencial a un profesional con nuestro perfil (estos son los aspectos que tratamos en el I post de la serie). Una vez analizados con sinceridad estos puntos sabemos qué cantidad merecerá la pena pagar por nuestra formación. En caso de no estar seguros de poder asumir cierto límite de precio (no hablamos de que no tengamos el dinero en nuestra cuenta bancaria, estamos hablando de que no estemos seguros de poder rentabilizarlo), podemos hacer un master mucho más asequible en el campo de formación seleccionado, ver cómo funciona, y en unos años ir a por nuestro gran objetivo (por ejemplo, no cabe duda de que los pilotos de F1 tienen unas capacidades mayores a la media de la población para la conducción a grandes velocidades, pero ninguno de ellos empezó compitiendo directamente en la F1, empezaron con el karting, y posteriormente en modalidades de automovilismo inferiores a su objetivo final). Lamentablemente, y también de forma similar a la F1, la formación de alto nivel es prestigiosa, por ello, todo los que han llegado son excelentes, pero no todos lo excelentes han llegado. Se necesita financiación, patrocinadores (becas), mecenazgo...etc...este va a ser el último punto del post.
  • Financiación: este post llega demasiado temprano para nuestros conocimientos en esta materia como para poder abordarlo tal y como merece, (un post entero) y vamos a obviar la becas gubernamentales, por ello os pedimos disculpas. A la hora de hablar de financiación, podemos mencionar la financiación o becas que aporta la propia entidad formadora (o entidades financieras con convenio) a los alumnos que demuestren ciertas destrezas o habilidades. Este es un aspecto a tener en cuenta a lo hora de elegir la entidad formadora, incluso las más prestigiosas, en época de bonanza, te daban carencia en el pago de intereses hasta encontrar un trabajo con ciertas condiciones salariales y contractuales. Otra manera de acceder a formación de prestigio sin tener que asumir el 100% del coste es entrar a formar parte de la plantilla de una empresa que esté dispuesta a darnos un beca (a cambio de firmar un contrato de permanencia), o en una empresa con su propio plan de formación (universidades corporativas). Las otras manera ya las conocemos todos (pedir un préstamo joven, trabajar o, si nuestra familiar puede permitírselo, pedirles a ellos el dinero).
"Per aspera ad astra". A las estrellas a través de la adversidad.




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