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domingo, 19 de abril de 2009

Estrategias para combatir la racionalidad del consumidor.

En los albores de esta crisis, la cadenas de supermercados trazaron la estrategía de reducir el precio de sus marcas blancas con el objetivo de comer cuota de mercado a las empresas ya consolidadas. Dicha estrategia tenía visos de tener un éxito rotundo, dado que iba a ser sembrada en un terreno abonado por la crisis y la escalada en precios de productos de primera necesidad. Los consumidores acogieron de buen grado esta medida y comenzaron a cambiar sus preferencias de consumo de "primeras marcas" hacía las "marcas blancas" que ofertaba su establecimiento de compra habitual.

Las marcas consolidadas, algunas de las cuales fabrican productos que son vendidos como marca blanca, optaron por subir los precios por estos servicios a las cadenas de supermercados con las que entraban en la guerra de precios, por lo cual estas se ven obligadas a buscar nuevos fabricantes o a subir el precio de sus productos. De esta manera el consumidor volvía a tener la disyuntiva entre su marca favorita de reconocido prestigio o la marca blanca, de similar calidad y a un precio más asequible.

Otras marcas como Danone, han tomado la decisión de hacer campañas de publicidad agresivas, donde dejan bien claro que: "Danone no fabrica para otras marcas". Las marcas con gran prestigio en el mercado y que son predilectas del público, deben de hacer valer esa posición, dado que el competir en precios ni os posible ni interesa, dado que los consumidores de renta media-alta y alta, dado que bien todavía no han notado los efectos de la crisis en sus bolsillos, o bien la demanda hacía su marca favorita es inelástica.

Ante esta situación, la cadena Mercadona, ha optado por reducir la gama de productos de primera marca que ofertan en sus establecimientos, todo para hacer valer la posición en el mercado de su marca blanca Hacendado, una de las de su gama que mayor reputación tiene en los consumidores.

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