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domingo, 13 de mayo de 2007

Tiroteo en la Universidad (art. 2)

Antes de nada me gustaría dejar claro, que la noticia sobre los asesinatos de Cho Seung-hui, esta difundida casi en exclusiva por un mismo periódico, es decir, la inmensa mayoría de artículos que veáis sobre este tema están basados en la misma información, por lo que no he podido contrastar la información que el miércoles 27 os di.

Después de la Matanza

¿Y ahora que? Se preguntan muchos en Estados Unidos, una vez pasada esta pesadilla, ¿que queda?, ¿Podremos, por lo menos, aprender de nuestros errores? No, o eso me parece a mí.
Después de la masacre no fueron pocos los estudiantes que dijeron, “Esto no hubiera pasado si tuviera mi pistola aquí”, esta frase nos debe hacer entender hasta que punto están arraigadas las armas en una sociedad como la americana.

En el articulo 2º de su constitución, se habla del derecho del pueblo ha poseer armas, para poder levantarse por la fuerza contra un posible gobierno corrupto o tiránico.
Recordemos también que es una sociedad que viene del Salvaje Oeste, en el cual era uno mismo el que tenia que defender sus tierras de los animales o ladrones, ya que los Sheriff (la policía de aquel entonces) se veía incapacitada para controlar las bastas extensiones de tierra en las que vivían unas pocas familias.



Yo ya no se que creer, si es que es un negocio multimillonario para unos pocos, o que los mismos estadounidenses se niegan a abandonar su derecho a poseer armas. Varias leyes han salido para intentar sofocar este problema, ampliar la edad para poder tener armas, impuestos excepcionales sobre ellas, incluso cambios de armas por dinero, pero nada resulta, las armas siguen siendo algo muy común en las mesitas de noche de mas de uno.


Se baraja hacer exámenes psiquiátricos a alumnos y profesores, así como miembros del personal universitario, pero conlleva el problema de la fiabilidad, no existe un test que te diga que determinado alumno va acabar matando a 32 personas.

Tal vez poner detectores de armas y miembros de seguridad en todas las entradas de las universidades es una buena idea, pero solo para nuestras universidades españolas, porque que me decís si os digo que la Virginia Tech tiene 1052 hectáreas de campus universitario, mas de 100 edificios, unos 26.000 estudiantes, ¿como podemos poner barreras a eso?, ¿se podría evitar que un asesino saltase la valla y matase de la misma forma que Cho? Probablemente no.

¿Registros aleatorios y periódicos de las habitaciones y taquillas de los universitarios? ¿Y la privacidad? Suena gracioso hablar de privacidad refiriéndonos a EE.UU., pero esto ya sería el colmo.

O tal vez dejamos que más alumnos lleven pistolas a clase. ¿Y que se produzca una situación como esta?: Profesor esa nota no me gusta mucho, una matricula de honor me haría mucho mas feliz…O el problema de que cualquier discusión por el hecho de llevar un arma encima, acabe de manera muy distinta

Existen muchas soluciones para evitar asesinatos múltiples en colegios y universidades, pero desde luego ninguna tan eficaz como prohibir las armas.


¿Podría pasar algo parecido en España?

La respuesta rápida es NO. Para que se de algo como lo de Virginia Tech deben coincidir diversos factores: Una persona dispuesta a matar, no a pelear o a causar daños materiales; sencilla obtención/manipulación de armas, esto en España no es sencillo, necesitas un permiso y un arma, y salvo algunos cazadores, nadie posee armas de largo alcance, si podría darse el caso con armas blancas, pero ya no es tan sencillo matar, y es mucho mas fácil reducir al sujeto agresor; escasa o ninguna seguridad, allí esto no se da, la seguridad existe, pero la diferencia es que el riesgo de ataque es mucho mayor que en España (en esa misma semana la Virginia Tech recibió dos avisos de bomba).

Conviene recordar que las posibilidades son escasas, pero no nulas, y que si alguien reuniese las características que he nombrado, en España no moriríamos 30, sino 300



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viernes, 27 de abril de 2007

Tiroteo en la Univesidad (art.1)


Esta noticia ha dado la vuelta al mundo y desde dadeladeylezgz, no nos podíamos quedar indiferentes, no hemos podido evitar ni comentar la noticia, ni comparar lo que podría pasar aquí, en pensar en que podriamos haber sido nosotros uno de los 30 alumnos asesinados, en si sabríamos responder en España ante algo así, en si tenemos suficiente seguridad en las aulas…

El pasado 16 de Abril Cho Seung-hui, de 23 años, nacido en Corea del Sur y estudiante de literatura Inglesa, asesino a 32 personas en la Universidad Politécnica de Virginia, para después suicidarse, como ya sabréis.


¿Cual puede ser el motivo de tanta barbarie?

Un psicólogo consultado por el periódico El Mundo da las siguientes explicaciones: “todo empieza con un sujeto más bien tímido y apocado, que sufre una experiencia traumática que no puede soportar. Puede ser un desengaño amoroso, una humillación o, simplemente, una terrible envidia por agravio comparativo. En todo caso, la sensación es tan insoportable que la persona no puede resistir el sufrimiento sin hacer nada”.
Si leemos algunas de las palabras de Cho tal vez podemos entender al psicólogo mas claramente:“¿Sabéis lo que se siente al ser humillado y crucificado?». «¿Vuestros Mercedes no son suficientes, engreídos? ¿Vuestras cadenas de oro no son suficientes, snobs? (...) ¿Todo esto no es suficiente para satisfacer todas vuestras hedonistas necesidades? Lo tenéis todo”.

Cho no se sentía responsable de las victimas que iba a causar, sino que consideraba que el mismo era la victima, una victima empujada ha hacer todo lo que hizo antes de quitarse la vida: “Habéis tenido cien mil millones de oportunidades y maneras de evitar lo de hoy, pero habéis decidido derramar mi sangre. Me habéis acorralado en una esquina y me habéis dejado sólo una opción. La decisión fue vuestra. Ahora tenéis sangre en vuestras manos que nunca podréis lavar”,”No tenía por qué haberlo hecho. Podría haber partido, podría haber huido. Pero no, no huiré. Eso no es para mí. Por mis niños, por mis hermanos y hermanas, lo haré por ellos”


¿Como sucedieron los hechos?

A las 7:15 Cho Seung-hui se dirigió a uno de los mas de 35 colegios mayores del campus, y ahí, sin mas, sin pensárselo dos veces, asesino a dos alumnos, un chico y una chica, con una de las dos pistolas que llevaba, salio del colegio mayor tranquilamente, y mientras la policía se preguntaba las causas del asesinato, el se hizo fotos, redacto notas y demás epitafios que después mando a la cadena de televisión NBC. Estos hechos le costaron aproximadamente dos horas, que es el tiempo en el que después volvería a matar.
A las 9:15, se traslado unos 750 metros dentro del campus de la Tech de Virginia, hasta otro edificio, el de las aulas de ingeniería, al entrar cerro las puertas con cadenas y candados, para evitar que la gente pudiera escapar, y asesino a 30 personas mas.
Un estudiante relataba lo siguiente: “Primero le disparo al profesor en la cabeza, luego a nosotros, nos tumbamos en el suelo y no dejaba de disparar”, Erica Sheehan que consiguió salir de la clase con vida junto con otras tres personas tras hacerse pasar por muerta, dijo: “Vi gente con impactos de bala en sus cuerpos, sangre en todos los sitios. Gente arrastrando a otra personas que parecían heridas o muertas”. Derek O`Dell de 20 años también hablo para la prensa: “No dijo nada. Eso fue lo mas extraño. No grito nada. Solo disparaba contra la gente”. La policía asegura que ninguno de los 32 cuerpos abatidos tenia menos de tres balazos.
Los disparos eran tan lentos que muchos estudiantes creyeron que se trataban de unas obras cercanas. “Eran disparos continuos: era un constante pum, pum, pum” De tanto en tanto se producían pausas de un minuto para recargar las armas.

Después de acribillar a toda una clase, disparando en brazos, cara y boca todo el que veía, Cho se dirigió a la siguiente aula pero ahí topo con el héroe de esta historia, Liviu Librescu, profesor de Matemáticas, originario de Israel, casado y padre de dos hijas. Había visto saltar por la ventana a los alumnos del otro aula, y al notar movimiento en el pomo de la puerta, se abalanzo sobre ella, cerrado el paso a Cho y pidió a sus alumnos que salieran por las ventanas, ventanas de un segundo piso. Librescu aguanto lo que el cuerpo pudo, lo que los balazos a quema ropa de detrás de la puerta le permitieron. “La clase estaba en el segundo piso. Yo fui el octavo en saltar y el ultimo que no resulto herido”,“Su marido me ha salvado la vida”, comentaba Alec Calhoun a la apenada esposa, ahora viuda de Librescu.
Poco después Cho, de quito la vida disparándose en la cara, para evitar ser reconocido inicialmente, puesto que los videos, notas y fotos que mando, le delatarían para siempre.


Enlaces relacionados y bibliografia:

El Pais, numero 10.903, miercoles 18 de Abril de 2007

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